¡Por fin puedo reírme a boca abierta!

Las cosas de palacio van despacio, que diría el clásico. Y determinados tratamientos bucodentales, también, que diría el dentista. Pero la paciencia y la persistencia tienen su recompensa.

Nos referimos, entre otros tratamientos, a la ortodoncia. Aunque los avances alcanzados en los últimos años han supuesto una importante reducción en los plazos, sobre todo gracias a técnicas como la ortodoncia Damon, la ortodoncia requiere su tiempo. No olvidemos que se trata de corregir maloclusiones y malposiciones dentarias y alinear los dientes, colocarlos de forma correcta para que la mordida sea perfecta, y por tanto, todo este trabajo ha de realizarse con delicadeza y sumo cuidado.

Pero como decimos, la paciencia y el buen trabajo tienen su recompensa. Mirad el caso de Juan Luis García , que después de someterse a un tratamiento de ortodoncia Damon, nos comentaba que “le ha cambiado la vida”.

O este otro, de S.G.A., un joven de 18 años que llegó a Oral Center con una maloclusión y cuyo resultado podéis contemplar en las siguientes fotografías.

Pero sobre todo, en Oral Center, nos gusta destacar que el paciente va observando la mejoría desde las primeras citas, y eso, ayuda. Cuando un paciente llega a nuestra clínica dental con un problema de maloclusión o malposición dentaria, y a las pocas semanas va viendo cómo sus dientes empiezan a alinearse correctamente, la satisfacción es máxima.

Esto nos contaba M.M.R., de 32 años, que nos confesaba que desde muy niña sufría maloclusión, y cogió la costumbre de taparse la boca cuando sonreía. “Comencé a ver la mejoría desde las primera semanas, lo que me animó mucho. Luego, cuando terminó el tratamiento, no me lo creía… desde entonces, ¡por fin puedo reírme a boca abierta!”.

Esperamos que los casos de Juan Luis García, S.G.A y M.M.R. os hayan animado a dar ese pasito y a visitar a vuestro dentista de confianza para poder, por fin, recuperar vuestra sonrisa.

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